Escocia – día 1: Edimburgo

 

¡Por fin vacaciones! Llega la hora de coger la maleta y arrastrarla a lo largo y ancho del lugar que hemos escogido este año: Escocia. Es un viaje de nueve días, un poquito más corto que el del año pasado, a Suecia y Noruega, pero creemos que será suficiente para ver todo lo que nos interesa, aunque un poco a golpe de pito, eso sí.
Salimos a las 11:10 de El Prat y llegamos a Edimburgo a las 12:55. No sé por qué me empeño en ir en tren desde el aeropuerto hasta la ciudad. Pregunto a una amabilísima informadora cómo coger el tren en el aeropuerto y de forma muy simpática me dice que no va a ser posible; no hay. Así que, sin dejar de sonreír, me indica el camino hacia la parada del airlink. Le compramos a ella misma lo billetes y, en la media hora aproximada que tardamos en llegar al centro, nos comemos los bocadillos que con muy buen criterio habíamos preparado en casa; hay hambre.
El autobús nos deja en el centro, junto a la estación de tren (que no necesitamos para nada) y cerca de todo, puesto que no hay nada que queramos ver más allá de adonde nuestros pies nos puedan llevar. Nos alojamos en el Castle Rock Hostel, uno de los albergues mejor valorados de la ciudad, según hemos podido ver. Está ambientado como un castillo; es curioso. Cada habitación tiene el nombre de una película y doy fe de que a la nuestra le va el nombre que ni pintado; nos han dado la de El Señor de los Anillos y parece hecha a la medida de un hobbit. Pese a ser minúscula la sentimos como nuestro primer hogar provisional del viaje.
No tenemos mucho tiempo que perder; toda nuestra visita a Edimburgo tiene que hacerse hoy y ya son las 15:00. Pitando para el Castillo de Edimburgo que, por suerte, está a dos minutos exactos caminando desde la puerta del albergue (de ahí el nombre, claro). Ya tenemos las entradas, que hemos comprado con antelación por internet para ahorrarnos cola y dinero.


Vista de Edimburgo desde el castillo
El castillo se compone de varios edificios y es conveniente alquilar una audioguía, un guía humano o, si no, haberse informado bien sobre el castillo y su distribución, de lo contrario es fácil sentirse perdido sin saber muy bien lo que se está viendo. Uno de los principales reclamos del castillo son las Insignias del Reino (las joyas de la corona y la Piedra del Destino, sobre la que se han coronado casi todos los reyes ingleses hasta la fecha y que, 700 años después de que les fuera arrebatada a los escoceses, Isabel II permitió que les fuera devuelta, aunque volverá a Londres para cada nueva coronación).
Tras la visita al castillo ponemos rumbo a Calton Hill. Para ello recorremos la Royal Mile, la calle con más vida de la ciudad, ¡y en pleno Fringe ni te cuento! El Festival de Edimburgo se extiende a lo largo de todo el mes de agosto, así que es importante tenerlo en cuenta a la hora de planificar una visita durante esas fechas; está todo a tope y no es fácil encontrar alojamiento si no se reserva con suficiente antelación. Mejor no plantarse allí a la aventura.


Actores promocionando su show
Tardamos un rato largo puesto que nos entretenemos cada dos metros a ver alguno de los muchos espectáculos callejeros, programados o improvisados, que nos vamos encontrando.
Hasta los repartidores de propaganda sobre los espectáculos que se celebran en recintos cerrados son, en sí mismos, dignos de atención; en la mayoría de los casos se trata de los propios actores, promocionando de esta manera, con un adelanto de lo que se podrá ver en su actuación, su espectáculo.
Por fin, después de una subidita, llegamos a Calton Hill, la colina que, junto con la roca sobre la que está construido el castillo, preside la ciudad.


Vista de la ciudad desde Calton Hill
Desde su cima se contemplan buenas vistas del centro de la ciudad, por un lado, y del resto de su extensión hasta el mar, por el otro. Aprovechamos para descansar un rato allí, ya que hemos empezado el viaje a buen ritmo y, entre el cansancio del vuelo, del traslado, del maleteo por las calles empinadas y repletas de gente hasta el albergue y la visita posterior, empezamos a estar bastante cansados. Nada más bajar la colina cenamos en el restaurante Bella Italia, donde respetamos la tradición de todos los viajes e inauguramos nuestras comidas viajeras con una pizza (fácil y barato; es lo que hay).
Ya repuestos del hambre y del cansancio enfilamos Princess Street, la calle eminentemente comercial, hasta el Monumento a Walter Scott, a la altura del cual atravesamos la calle y empezamos a pasear por callecitas más tranquilas, aunque no faltas de algún que otro hombre-espectáculo autopromocionándose. Después de llegar a la altura del castillo y fusilarlo desde otra perspectiva volvemos al albergue a planchar la oreja, que mañana será un día de mucho coche… ¡y por la izquierda!



Lugares de interés visitados: Castillo de Edimburgo, Royal Mile, Calton Hill, Monumento a Walter Scott.
Alojamiento: Castle Rock Hostel *****
Fecha: 8 de agosto de 2010
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