Noruega – día 3: Bergen – Eidfjord

Hoy dejamos Bergen y ponemos rumbo a los fiordos, el objetivo principal de este viaje. Primero hay que ir a buscar el coche, que tenemos reservado y prepagado (así salía más barato) desde hacía siglos a Europcar. No os pongo ni el enlace de Europcar, porque ahí empezaba la primera odisea del viaje. Para empezar, la oficina no estaba en el mismo Bergen (Bergen Downtown, como así se llamaba la oficina) sino perdida en un polígono de las afueras donde Sirvi y Alex habían llegado no se sabe muy bien cómo preguntando y teniendo fe en el autobús. El aspecto de la oficina y los trabajadores no auguraba nada bueno. El pasotismo que se palpaba se confirmó cuando nos dijeron que nuestro coche todavía no había sido devuelto, y no tenían ninguno más. Después de hora y media de espera, por fin nos lo dieron… de categoría inferior a la reservada, o sea, más pequeño. A ver como metemos 4 adultos y sus respectivas maletas para 11 días y mochilas en un Golf. Pero no hay alternativa, o esto o nada. Además, ya está pagado, así que tócate las narices. Y para más INRI, hacen un elevado cargo en cuenta que no estamos muy seguros de lo que es, una fianza quizá pero tampoco lo terminan de explicar bien (quizá por culpa del idioma) ni sale en el contrato.
Así que con la mosca detrás de la oreja, nos vinieron a buscar al albergue, donde habíamos estado matando esas más de dos horas de retraso escribiendo en el guestbook sobre la lluvia de Bergen. En Bergen, o La Ciudad de la Lluvia, llueve más de 250 días al año. Y no nos había llovido hasta ahora, durante la odisea Europcar. Metemos las maletas como podemos (para algo somos de la generación tetris) e invocamos a Marta (la chica del GPS) para que acierte la salida de la ciudad.
Empezamos mal el día pero una vez en ruta, el cabreo empieza a disiparse. El paisaje natural empieza a abrirse ante nosotros al cabo de pocos kilómetros, para tropezar con lo que será una constante de este viaje: las cascadas.
Steindalsfossen
La cascada Steinsdals (fossen=cascada, empezamos a conocer el noruego) representó a Noruega en la Expo del 2000 en Hannover y está muy cerca de la carretera. Así que es parada obligada aunque no estuviera en nuestros planes iniciales. Un camino permite pasar detrás de la cascada y ver el paisaje a través de la cortina de agua.
Seguimos en ruta por la carretera turística nacional RV7, que bordea el fiordo Hardanger. La verdad es que pararíamos a cada momento a hacer fotos pero llevamos bastante retraso por culpa de Europcar. Finalmente llegamos a lo que será nuestro otro medio de transporte: los ferries. Para cruzar el Eidfjorden no nos queda otro remedio que embarcar durante unos 15 minutos para llegar a la otra orilla. El pago se hace allí mismo y no es excesivamente caro.
Antes que se haga oscuro decidimos continuar hasta la cascada Voringfossen, la más famosa del país. Y no es para menos. Un salto de agua altísimo, y un río que se pierde en el horizonte. Entre nuestras fotos no hay ninguna que haga justicia a la impresión que produce verlo, así que os mostramos una que no es nuestra, que se acerca un poco más, pero sigue sin ser suficiente.
Voringfossen desde el mirador
Vale la pena, después de observarla desde el mirador, coger el coche 2 minutos más y parar para ver la otra cara de la montaña, donde podremos ver el conjunto completo de saltos de agua. Hay que ir con mucha precaución, puesto que el acantilado no está protegido como sí lo estaba el mirador.
Ya se pone el sol, así que deshacemos el camino hacia el camping Saebo, en Eidfjord, que habíamos dejado atrás. El bungalow es habitable, a pesar de los mosquitos del tamaño de un dedo que campan a sus anchas por las paredes exteriores. El principal problema que tenemos es que no llevamos sábanas ni saco (ni nos cabía ni están permitidos en los albergues), y desgraciadamente en el camping ni alquilan sábanas, ni tienen mantas ni nada. Así que pasamos la noche con toda la ropa que llevamos en la maleta puesta para no pasar tanto frío. También pasamos de ducharnos, porque hay que pagar a parte para usar unas duchas en unas condiciones higiénicas un tanto dudosas. La peor noche, sin duda.

Eso sí, quién pudiera atarceder viendo esto cada noche…

Una de las vistas del camping Saebo

Lugares de interés visitados: Steindalsfossen, Voringfossen, Eidfjord
Alojamiento: Camping Saebo *****
Distancia recorrida: 150km
Fecha: 8 de agosto de 2009

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