Dublín: Ruta al sur del Liffey 1


Bueno, para Dublín no puedo utilizar el mismo planteamiento que en los viajes anteriores puesto que, pese a haber estado muchas veces, nunca he ido exclusivamente para hacer turismo, sino también a visitar a familiares que viven allí, de manera que mi conocimiento de la ciudad y sus alrededores es el resultado de todo lo visitado y lo vivido durante estas visitas.
He pensado que lo mejor sería planear rutas con lo que yo considero más interesante de la zona, así que aquí os dejo la primera, un recorrido por una de las partes de la ciudad que queda al sur del Liffey, el río que la divide en dos y que está atravesado por numerosos puentes, el más famoso de los cuáles es el Ha’ Penny Bridge, sobre estas líneas, y que será el punto de partida para nuestra ruta.
El nombre originario de este puente es Wellington Bridge pero, debido al medio penique (ha’ penny) de peaje que había que pagar para cruzarlo, en seguida fue conocido como el puente del medio penique. Se inauguró en 1816 y en 1919 desapareció el peaje, sin embargo todavía se le llama así y a mí, qué queréis que os diga, es un puente que me gusta mucho, quizás porque me trae buenos recuerdos, no sé.

The Temple Bar, uno de los pubs más emblemáticos del barrio

Bueno, ha llegado la hora de cruzar el puente, puesto que partimos de la orilla norte del río. Ya en el lado sur el Ha’ Penny Bridge nos deja prácticamente enfrente  de un pasaje al que se accede subiendo un par de escalones; me gusta entrar por él a Temple Bar, el barrio más animado y variopinto de Dublín. En él se concentra buena parte de la vida nocturna y cultural y siempre encuentro algo curioso o interesante simplemente paseando por sus calles, por eso veréis que la ruta que os he marcado es un tanto extraña; la gracia de este barrio es simplemente callejear y curiosear un rato por él.

En este mismo barrio se encuentra el Bad Ass Café (hamburguesas, pizzas, ensaladas…), que se hizo especialmente famoso por haber tenido entre sus camareras a Sinéad O’Connor. El sitio no es nada del otro mundo pero siempre he salido satisfecha de allí. Eso sí, suele estar bastante solicitado a según qué horas, así que una reserva -si realmente se tienen muchas ganas de ir- tampoco está de más para evitar esperas.

Patio interior del Castillo de Dublín

Nuestra siguiente parada será el Castillo de Dublín. Tiene su origen en un asentamiento vikingo, como tantos otros lugares en la ciudad. Fue construido en el siglo XIII y, a partir de entonces sirvió de base a la administración inglesa en Irlanda. Durante 700 años funcionó como fortaleza militar, prisión, tesoro y tribunal de justicia.

De la construcción original, sin embargo, lo único que queda en pie es la Record Tower, la torre redonda que muchos tendréis en mente y de la cual tengo unas fotos tan horribles que he preferido no colgarlas. El resto del castillo es consecuencia de la reconstrucción que tuvo lugar después del incendio de 1684 y de las reformas que se siguieron haciendo en los siglos posteriores.

Seguimos caminando a lo largo de Lord Edward Street hacia la catedral más antigua del país, Christ Church Cathedral, construida en el siglo XII por Strongbow, el conquistador anglonormando de Dublín. También fue edificada sobre una construcción vikinga, puesto que su lugar estaba ocupado hasta entonces por una iglesia de madera del siglo anterior.

Christ Church Cathedral y el puente que la une a Dublinia

Este puente comunica la catedral con Synod Hall, edificio que ahora ocupa Dublinia, un museo que explica de una forma muy amena cómo era el Dublín medieval. Es ideal para ir con niños, pero se puede disfrutar perfectamente de la visita sin ellos; a mí me gustó.

Torre de St Audoen’s Church

Aunque tendremos que volver más adelante sobre nuestros pasos para retomar la ruta, seguimos caminando en la misma dirección para encontrar a nuestra derecha St Audoen’s Church. Esta iglesia es la más antigua de Dublín y de su torre, del siglo XII, se cree que también lo es de Irlanda.

Las campanas y la nave, que se conserva perfectamente, datan del siglo XV. En la parte trasera del jardín en que se encuentra la iglesia unos escalones conducen a St Audoen’s Arch, la última puerta del antigua Dublín que aún se conserva.

Volvemos a la ruta que habíamos abandonado momentáneamente para visitar St Patrick’s Cathedral, de la cual tampoco os voy a poner foto.

En origen no era más que una capilla de madera construida junto a un pozo en el que se dice que San Patricio bautizó a los conversos en el siglo V. En el siglo XII se construyó buena parte del edificio tal y como lo conocemos ahora. Desde entonces, como cabría suponer, le ha pasado de todo, pero Sir Benjamin Guinness financió su restauración en el siglo XIX.

Fachada de George’s Street Arcade de St George’s Street

Y aquí termina nuestra visita a iglesias y monumentos. Nuestra última parada será George’s Street Arcade, un mercado de todo tipo de cosas (ropa, música y libros de segunda mano, puestos de comida…) que une St George’s Street y Drury Street. Llegaremos hasta allí caminando por Golden Lane desde la catedral y desapareceremos por su puerta de St George’s Street para perdernos en sus tiendecillas.

Lugares de interés visitados: Ha’ Penny Bridge (A), Temple Bar (B), Dublin Castle (C), Christ Church Cathedral (D), St. Audoen’s Church (E), St. Patrick’s Cathedral (F), George’s Street Arcade (G).
Distancia recorrida: 2,6km.

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