Londres – día 2: Centro y Portobello

Guardia en el Palacio de Buckingham
Si hay un recorrido típico y tópico por la ciudad de Londres es éste. Los lugares ingleses con más postales en el mundo están todos en el recorrido que hicimos el segundo día del viaje, el primero que pasaríamos entero en la ciudad.
Cogimos el metro hasta Hyde Park Corner y caminamos a lo largo de Constitution Hill hasta el Palacio de Buckingham. No estaba previsto visitarlo por dentro ni ver el cambio de guardia, que en invierno es cada dos días, así que escogimos el día en que no había para evitar aglomeraciones y porque, también, nos iba mejor tener el domingo libre para otras cosas.

Ardilla en St. James Park
Continuamos tranquilamente nuestro camino hacia la Abadía de Westminster a lo largo de St. James Park entre idas y venidas para ir a ver alguna de las muchas ardillas que nos iban saliendo al paso (de los pobres patos basamos bastante). Es lo que tiene vivir en una ciudad sin un solo parque en condiciones. 
Antes de darnos cuenta nos habíamos plantado ya ante el icono de Londres, el Big Ben, pero comenzamos por la Abadía de Westminster, justo al lado. El edificio ha sufrido una transformación constante a lo largo de los siglos. La primera iglesia se construyó en el siglo X. La mayor parte de la estructura actual data del siglo XIII y ha pasado por ampliaciones y restauraciones hasta el siglo XIX. Fue pensado como un edificio destinado únicamente a la ceremonia de coronación de los reyes y fue ese mismo hecho el que nos permite poder visitarlo hoy, ya que al no considerarse un edificio monástico se libró de la destrucción de estos últimos por Enrique VIII.
Llama la atención el Trono de la Coronación, del siglo XIV, en el que han sido coronados todos los monarcas desde entonces sobre la Piedra del Destino, que devolvieron a los escoceses en 1996 y que volverá a Londres para cada nueva coronación.

St. Stephen’s Tower (Big Ben)
Después de la abadía nos dimos de bruces con las Casas del Parlamento, sede de las dos Cámaras del Parlamento, la de los Lores y la de los Comunes. Sin embargo la parte más conocida del edificio es la Torre de Saint Stephen, dentro de la cuál se encuentra el famoso Big Ben, la enorme campana de 14 toneladas que marca las horas desde 1859. Debe su nombre a Sir Benjamin Hall, comisario jefe de obras en el momento de su colocación.

Llegó el momento de coger el barco que nos llevaría hasta la Torre de Londres. Por supuesto podríamos haber escogido otro medio de transporte, el metro habría sido más barato, pero ya lo hicimos la primera vez que estuvimos en Londres y valió la pena, así que repetimos. No está mal hacer el guiri como está mandado cuando sales por ahí, así que nos dirigimos al muelle de Westminster (justo al lado del puente) a comprar los billetes para nuestro crucerito con City Cruises (con la travel card te hacen un descuento del 33%), haciendo click aquí podréis ver los puntos de interés a lado y lado del río. La visita es comentada por un miembro de la tripulación, que a nosotras nos hizo el viaje muy ameno e interesante.

White Tower, edificio central de la Torre de Londres

Fin de trayecto. Llegamos a la Torre de Londres, plato fuerte del día de hoy. Por su importancia en la historia de Londres y por parecernos más interesante que las otras opciones la hemos elegido como visita principal del día. También llevábamos compradas las entradas por Internet (podéis hacerlo clickando en el link de arriba; también encontraréis, si queréis, audioguías en español).

La torre tiene su origen en los inicios del s. XI, cuando Guillermo el Conquistador llegó desde Normandía para hacerse con el trono de Inglaterra después de que Eduardo el Confesor muriera sin descendencia. El primer edificio no era más que una fortificación junto a la esquina suroeste de la muralla romana de la ciudad que el nuevo rey construyó para protegerse de sus súbditos, puesto que no dejaba de ser un extranjero que había subido al trono después de desbancar al cuñado del anterior rey, al que se coronó inmediatamente después de la muerte de éste. Guillermo el Conquistador era pariente del difunto y por eso reclamó su derecho al trono. Como símbolo del poder del nuevo monarca se erigió, junto al primer edificio, la Torre Blanca que, con casi 30 metros de altura, presidía el Londres de la época.

Puerta de los Traidores (Traitor’s Gate)

La Torre de Londres ha ido casi siempre asociada al terror. No pocos prisioneros pasaron por sus muros, a los cuales llegaban en barca por esta puerta, la puerta de los traidores, que comunicaba directamente el río con el interior de la torre.

Una vez dentro eran encerrados en la Torre Sangrienta (Bloody Tower), lo cual no auguraba nada bueno. Se la empezó a llamar así por ser el lugar donde se cree que murieron los pequeños Eduardo V (13 años) y su hermano menor, Ricardo, Duque de York (9 años), a manos de su tío para hacerse con el trono. Aunque, en realidad, no se conoce el paradero de los príncipes, dos cuerpos de niño hallados en la Torre Sangrienta siglos después fueron enterrados en la Abadía de Westminster por orden de Carlos II. Aún hoy no se sabe si se trata de ellos.

Pero, sin duda, si hay un rey al que asocio con la Torre de Londres es Enrique VIII, quien probablemente amortizó la construcción de la Torre Sangrienta más que ningún otro o, por lo menos, es la impresión que tengo después de la aparente facilidad con la que se deshizo de, entre otros, dos de sus mujeres.

Tras comer en la torre y finalizar la visita nos dirigimos a Portobello, que los sábados se convierte en uno de los más famosos mercadillos de la ciudad. Habíamos leído que el mercado estaba abierto hasta las siete de la tarde y fuimos confiadas de tener tiempo de sobra para visitarlo con calma. Al salir del  metro y preguntar a una amable policía, nos indicó el camino, aunque puntualizó que a aquella hora (eran las cinco) muchas paradas habrían cerrado ya. Seguimos sus indicaciones con miedo de encontrarnos una calle fantasma pero no, estaba prácticamente todo funcionando normalmente, aunque sí es cierto que tardaron bien poquito en empezar a recoger, así que os recomiendo no retrasar demasiado la visita para poder disfrutarla con tranquilidad.

Después de caminar durante más de una hora por el mercado decidimos volver a casa a cenar y descansar de un día en el que no nos habíamos sentado más que media hora para comer.

En la misma zona también te puede interesar:
London Eye
Shakespeare’s Globe
Tate Britain
Tate Modern
Saint Paul’s Cathedral
Tower Bridge



Lugares de interés visitados: (A) Buckingham Palace (B) Westminster Abbey (C) Big Ben y Casas del Parlamento (D) Tower of London (E) Tower Bridge. 

Distancia recorrida: 2 Km a pie + barco + paseo por Portobello (?)
Fecha: 12 de febrero de 2011

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2 comentarios en “Londres – día 2: Centro y Portobello

  1. Gran descubrimiento St. James Park. La próxima vez quizás podríamos hacer también un tour por el Parlamento. He oído que los tours que proponen (sí, esos que publicitan los propios Bobbies repartiendo flyers) no están mal. Te explican la historia de las diferentes etapas del Parlamento, incluso con cotilleos sobre los “Lords”!!!

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