Islandia (invierno) – Día 6: Reynisdrangar, Hálsanefshellir, Dyrhólaey

Nos levantamos de nuevo a las 8h ya que nos han preparado el desayuno para las 8:30h. Habiendo dormido pocas horas y emocionados después de lo que habíamos visto esa noche ponemos rumbo a Vík, situada a unos 20 minutos de Steig.
Nuestra primera parada fue en la playa de Vík, completamente de arena negra, donde teníamos una visión perfecta de Reynisdrangar. Un conjunto de bloques de piedra de hasta 66 metros que surgen del mar y sufren el continuo acoso de la ferocidad del oleaje del océano Atlántico. Según cuenta la leyenda, dos gigantes que iban en un barco de tres mástiles se convirtieron en piedra al no alcanzar la orilla antes de la salida del Sol.
Columnas basálticas de Hálsanefshellir
Después del paseo por la playa cogimos de nuevo el coche deshaciendo el camino y a los cinco minutos tomamos la carretera 215 que nos llevó a Gardar. Allí esperábamos encontrar Hálsanefshellir, una cueva con columnas de basalto volcánico enfriadas a gran velocidad y con una forma hexagonal característica. La cueva está cerrada al público cuando la marea sube. Nada más llegar nos reciben dos perros que nos acompañan en toda la visita. A lo lejos se puede observar Dyrhólaey y pensamos en acercarnos hasta allí para verlo mejor.
Tomamos la carretera 1 de nuevo y encontramos un desvío para coger la carretera 218 que nos acerca a Dyrhólaey, el promontorio más al sur de Islandia. Es una reserva natural y está cerrado al público durante la época de cría de aves marinas. Nos convertimos en ave por momento debido al intenso viento, pero eso no nos impidió observar detenidamente la formación de las cuevas a pesar de no tener muchos conocimientos de geología. Pudimos deducir que aquello, antiguamente, se comportó como un fluido. A modo de curiosidad, estos paisajes se pueden observar en el videoclip I feel immortal de la cantante finlandesa Tarja.
Dyrhólaey
Ya de regreso a Reykjavík decidimos parar en Skógafoss, una cascada muy cercana a la carretera 1 en el mismo término de Skógar. Es considerada una de las más bellas del país. Tiene 62 metros de altura y se puede subir hasta arriba y allí aventurarse a hacer alguna excursión, claro, si subes los más de 500 escalones que tiene la escalera. El choque del agua contra el estanque produce que numerosas gotas floten por el aire y con la ayuda del Sol se origina un arco iris perpetuo. Cuidado, ¡¡no os acerquéis mucho sino os mojaréis!!
Skógafoss
Tras más de 2 horas conduciendo llegamos al mismo apartamento donde nos alojamos los primeros días. Aprovechamos esa tarde para hacer unas compras y más tarde para conocer la noche islandesa. Primero compramos los recuerdos para familiares y amigos y luego nos dimos el capricho de comprarnos ropa. Fueron unas camisetas compradas en una tienda especializada: Dogma. Multitud de camisetas a muy buen precio. Es interesante saber que en Islandia está prohibida la venta de alcohol en los supermercados convencionales, por eso si se está interesado en consumir privadamente se tiene que acudir a sitios especializados. Nosotros compramos nuestras cervezas en Vínbúðin. Allí se puede comprar todo tipo de bebidas alcohólicas.
Después de picotear un poco en el apartamento nos arreglamos
para ligar
para conocer algunos pubs recomendados. Primero fuimos al Café Oliver, un local de dos pisos donde el piso de abajo es un pub con música de DJ. La sorpresa fue que la DJ era una chica. Gui se animó a hablar con ella y nos comentó que era una de las 5 mujeres DJ que hay en Islandia. En el piso superior había una discoteca llena de adolescentes y postadolescentes deseosos de darse a conocer. Nos llamó la atención dos cosas: el cambio de ambiente de la noche entre semana y fines de semana y, lo bien arreglados que en general iban todos. ¡¡Yo no me pongo eso ni en una boda!! Aquello era un desfile contínuo de gente guapa.
Yo decido retirarme pero kissu y Gui continúan su aventura nocturna visitando los bares Ölstofan y Vegamót, a dos pasos del apartamento igual que el Café Oliver.

Más fotos aquí.

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2 comentarios en “Islandia (invierno) – Día 6: Reynisdrangar, Hálsanefshellir, Dyrhólaey

  1. Interesantes paisajes, arena negra, playas agrestes, desiertas, la naturaleza vuelve a mostrar su lado más salvaje. La foto de la cascada me recuerda, como os he dicho antes, la insignificancia del ser humano delante de tamaña 'obra' de la madre Tierra. Y, aunque te mojes, seguro que vale la pena arriesgarse, acercarse.

    Interesante también la aportación musical, que yo pensaba que en Islandia sólo 'reinaba' Björk y que todas las chicas eran rubias!

    Y, aunque el alcohol esté tan 'limitado' y 'concentrado' espacialmente, probásteis algún elixir nacional que os ayudará a pasar el frío?

  2. La verdad es que uno se siente muy pequeño ante la fuerza de la naturaleza.
    Bueno, tarja es finlandesa, no islandesa! Sólo rodó el vídeo allí. Pero el 90% son rubias sí, y las no rubias yo creo que muchas era teñidas jeje.

    Pues la verdad es que no probamos el Brennivín, la bebida nacional, nos quedamos a cervezas viking… y ahora que veo que el nombre popular es “muerte negra”, casi que prefiero las cervezas.. no fuera caso no poder continuar el viaje del dolor estomacal.

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