Islandia (invierno) – Día 5: Jökulsarlón

Después del abundante desayuno que nos han preparado, emprendemos a las 10h el camino hacia Jökulsarlón, a unos 200 kms. Lluvia y viento hacen que empecemos con los ánimos bajos, pero poco después de pasar Vik (y repostar, nunca se sabe dónde estará la próxima gasolinera), empieza a despejar y a cambiar el paisaje. Si tuviera que definir Islandia, sería tierra de contrastes. En pocos minutos de coche, hemos pasado de lluvia y niebla, a nublado y viento, para dar paso al sol, afortunadamente ya en nuestro destino. También en pocos minutos, pasamos de paisajes llanos marrón claro, a campos de lava rellenos de musgo verde, con glaciares a lo lejos. Empieza luego una zona de cascadas, cayendo de gigantescos montículos de arena negra. De vez en cuando alguna granja, de vez en cuando algún coche que pasa… y eso que es la carretera principal de la isla (la carretera 1, de un carril por sentido). Es recta y es difícil mantenerse en los 90 km/h permitidos. Seguimos bordeando el mar, a pocos metros de nuestra derecha. De repente nos encontramos en medio de una llanura de tierra gris, apenas hay nada alrededor. Choca no ver, aparentemente, nada de vida. Ni un solo pájaro, ni un bosque, nada.
El sol va ganando terreno, y tras una curva coronada por el arco iris, se abre un paisaje espectacular. Montañas, nieve, verde, glaciar, pequeños lagos. El viento sopla con mucha fuerza. Y en nada… estamos en Jökulsarlón. El lago de aguas salobres está repleto de pequeños icebergs desprendidos del glaciar, que lentamente, algún día, tendrán como destino el mar. Nunca he visto nada igual, podría estar horas contemplando los blancos, azules, verdes y escuchando como se derrite el hielo cercano. Dependiendo del encuadre, parece que estemos en la Antártida. El sol nos calienta hasta los 10 grados y el viento ha cesado, es ideal.
 
Jökulsarlón
Cambiamos de lado y nos acercamos a la playa. Contrasta el negro de la arena con los bloques de hielo esparcidos por la costa. Algunos van a la deriva, golpeados por las olas, cuyas crestas se pierden como espuma debido al fuerte viento. Será mejor comer dentro del coche si no queremos quedar rebozados de arena.

Icebergs en la playa
Hacia las cuatro y media deshacemos el camino, no sin parar en una de las lenguas (Fjallsjökull) del glaciar más grande de Europa que llevamos viendo todo el día, el Vatnajökull. El lago que hay enfrente a ella está completamente congelado, la distancia para bordearlo es demasiado grande como para acercarnos al hielo, pero quedamos satisfechos con el espectáculo visual. De vuelta llueve de nuevo, parece que ha estado igual todo el día en Steig… hora de relajarse hasta la cena. Parece que hoy las nubes tampoco nos darán ninguna opción con la aurora boreal, casi nuestra última oportunidad, ya que mañana volvemos a Reykjavik.
Fjallsjökull
 
00:15h Finalmente hemos salido un rato a contemplar el cielo, ya que las nubes nos han dado una tregua. Para unos urbanitas, ver tantas estrellas sin contaminación lumínica siempre es un regalo. Orion nos aparece inusualmente cercano al horizonte y la Polar muy encima de nuestras cabezas. Será la ilusión, pero parece que tienen un brillo especial. Por mucho que miremos hacia el norte, la probabilidad de auroras esta noche es muy baja, así que disfrutamos un rato más del manto de estrellas y volvemos a la granja, no es plan de estar mucho rato a cero grados a la intemperie…
 
Más fotos aquí.
Lugares de interés visitados: Jökulsarlón, Fjallsjökull
Alojamiento: Steig guesthouse *****
Distancia recorrida: próximamente
Fecha: 3 de marzo de 2011
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5 comentarios en “Islandia (invierno) – Día 5: Jökulsarlón

  1. Bueno, yo sí estoy viendo fotos… es lo que tiene llegar con retraso! 🙂

    Dos tópicos al suelo, SÍ sale el sol, SÍ se puede llegar a los 10 ºC en Islandia!

    Otra vez, muy buenas fotos, que transmiten silencio, frío en una de sus formas más bellas, la del hielo iceberg, buscando su camino en el mar, a la deriva pero en completa libertad. Sinceramente, son imágenes muy evocadoras.

    Por cierto, la granja islandesa no se parece mucho a la idea que tenemos de granja convencional, no? No teníais que ordeñar las cabras para poder beber leche por las mañanas? 🙂

  2. Sí, más “calor” de lo que podríamos suponer!

    Las granjas son pequeñitas, no vimos ni oimos mucho animal la verdad, ya que donde están los “guests” es en otra casa adyacente.

    Gracias por los piropos de las fotos

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