Saariselkä día 1: Primer contacto con el frío y la población

Llegamos al aeropuerto de Ivalo la noche anterior, previa escala en Helsinki. Un autobús nos llevó en 30 minutos hasta Saariselkä por 9 euros cada uno, y nos dejó en la puerta del Hotel Kieppi, reservado a través de Julián de El Blog de Finlandia, que nos orientó muchísimo en este viaje. Una vez en la habitación, nos pusimos más capas de ropa para nuestra primera noche a la caza de la aurora boreal. Pese a que las predicciones eran buenas, tras 3 horas a la intemperie nos rendimos, ya que sólo hubo un amago de breves segundos pero no una aurora de larga intensidad ni duración. Para verla, fuimos a pie (10 minutos) a la base del tobogán de trineos, donde la contaminación lumínica es menor, aunque la luna llena y el alumbrado molestaban un poco (hasta las 22h aproximadamente no lo apagaron). Se hacen excursiones donde te alejan en vehículo de la contaminación lumínica, pero como disponíamos de varios días y son fenómenos imprevisibles, preferimos ahorrar el dinero y conformarnos con las condiciones de las afueras del pueblo.

Esto fue lo único que vimos la primera noche, que como aperitivo no estaba mal. Nos sirvió para familiarizarnos con la cámara y descubrir que la iglesia está abierta 24h y va de lujo para calentarse cuando el cuerpo dice basta.

Al día siguiente nos dedicamos básicamente a conocer Saariselkä, una ciudad turística donde a lado y lado de la calle principal fuimos descubriendo restaurantes, tiendas de souvenirs, y los caminos específicos para el esquí de fondo. Como es pequeña y está todo concentrado, no se precisa mapa. Y nieve, mucha nieve. Según la zona llegaba a metro y medio-dos metros de altura. Aunque pudimos caminar con relativa facilidad, hay que tener cuidado con las zonas con hielo.

Los sitios de referencia que descubrimos fueron:

– La casa donde está información turística: además de la oficina de información, dentro del mismo complejo hay un supermercado donde abastecerse, además de algún bar-restaurante y una exposición sobre la Laponia Finlandesa.

– Bar Panimo: a pocos pasos del hotel, lo dejamos pendiente para visitar alguna tarde, ya que nos habían contado que dentro se respira el auténtico ambiente de los lugareños, ya que Saariselkä es turística total.

– El punto de partida de varias excursiones con esquís/raquetas por el Parque Nacional de Urho Kekkosen.

Comimos en el Santa’s Hotel Tunturi, en la zona que es tipo bar (tiene varios salones, escogimos el más barato, ovbiamente). La comida que nos encontraríamos todos los días no era precisamente barata, eso sí, buenísima y copiosa. Nos atrevimos con un plato típico, carne de reno.

Por la tarde fuimos a investigar mejor la zona de la base del tobogán de trineos, aunque no subimos hasta arriba, ya que había que guardar energía para la noche. Volvimos a hacer alguna compra de comida para las cenas, que hicimos en el hotel.

Por la noche nos volvimos a preparar para dar caza a las auroras. La previsión volvía a ser de 2-3, como la noche anterior, con bastantes posibilidades. Pese a todo, otra vez volvimos decepcionados tras horas pasando frío y cansancio (estábamos de pie, y hay que dar paseíllos para no congelarse los pies). ESta vez no hubo ni un asomo de mínima actividad. ¿Qué pasaría el resto de noches, si la previsión era peor que la de las dos primeras? Enfadados y tristes, nos fuimos a dormir.

Alojamiento: Hotel Kieppi *****
Fecha: 26 de marzo de 2013

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