Saariselkä día 4: Safari con huskys, trineos y auroras

Hoy tenemos contratado un paseo con huskys de 2h, también reservado desde el Blog de Finlandia por 150€ por persona.
Por la mañana nos viene a buscar una chica de Lapland Safaris al hotel, para llevarnos a una oficina para prestarnos la ropa necesaria, igual que hicimos con la excursión de motos de nieve (ver día 2). Hacemos tiempo en la tienda de souvenirs mientras llega un autocar que nos llevará, junto con el resto del grupo, a una granja de perros husky. El día acompaña, ¡incluso tenemos calor con tanta ropa de abrigo!
Al cabo de media hora llegamos al lugar, y el guía nos da una breve explicación sobre cómo conducir el trineo, que es para dos personas. De fondo, se escuchan los ladridos de los perros que ya están preparados para partir. Antes de salir no se nos permite tocarlos ni decirles nada debido al ansia por correr que tienen, están muy nerviosos y no es recomendable.

Vamos saliendo en pequeños grupos, una moto de nieve nos va marcando el camino (aunque está muy delimitado) y cada varios trineos hay una moto guía. Tenemos la mala suerte de ser los primeros, y durante todo el camino nos iremos tragando el humo y el ruido del motor. Controlar el trineo no tiene mucha dificultad, aunque sí hay que estar alerta para que los perros no se acerquen mucho al trineo o moto de enfrente, como es nuestro caso. El guía va dando gritos, en ocasiones no sabemos si a los perros o a nosotros, cosa que en ocasiones es un poco desagradable. Se suma al hecho que tenemos que ir parando cada dos por tres para esperar a los rezagados, así que no disfrutamos mucho del paseo debido a las interrupciones y ruido.

A pesar de todo, el paisaje sigue siendo precioso, ayudamos con el pie a deslizar el trineo en las subidas y agradecemos las bajadas que nos dan un poco de velocidad. Es increíble como los perros se ponen a ladrar cada vez que paramos, sólo ansían correr, está claro que han tenido un buen entrenamiento y aunque sea una actividad turística total, no percibimos ningún tipo de sufrimiento por parte de los animales. A medio camino podemos intercambiar el conductor y nos dan unos minutos para tomar alguna foto, incluso el guía nos hace una a los dos en el trineo.

El paseo se hace corto, pero ya es patente el cansancio de los huskys y llega el momento en que pueden descansar y nosotros acariciarlos. Algunos de ellos son preciosos, con unos ojos tan claros que asustan. Al poco rato, somos conducidos a una cabaña donde nos dan té y galletas y nos siguen explicando cosas sobre los perros, cría, usos, comportamiento… Con la llegada de otro grupo toca marcharnos. La experiencia ha estado muy bien, pero de poder elegir, vale más la pena hacer esta excursión primero que la de motos de nieve, raquetas y pesca, que es un plato fuerte (ver día 2). Después de esa, ésta nos ha sabido a poco.

Ya en Saariselkä, comemos de nuevo en el Santa’s Hotel Tunturi, una hamburguesa de salmón fresco con salmón ahumado que quita el hipo. Pasaremos la tarde de nuevo en el tobogán de trineos y descansando en el bar Panimo hasta la hora de las auroras. No somos de esquí y no nos apetece alquilar unas raquetas y andar por la nieve, así que si no dedicas el día a excursiones (y no tenemos el bolsillo para hacer una cada día) en Saariselkaä tampoco hay mucho más que hacer.

Insituto geofísico de Alaska

La previsión vuelve a ser de 3 y el círculo de actividad pasa de lleno por nuestra localización. A las 21:45h hace aparición la primera luz de la noche, que a los 10 minutos alcanza una gran intensidad sobre nuestras cabezas. La Estrella Polar y la Osa Mayor, más altas de lo que estamos acostumbrados a ver desde nuestras latitudes, completan el espectáculo.

A la izquierda, la Osa Mayor
Respecto a la primera noche, la luna llena ha perdido en intensidad, cosa que se nota bastante, y además a las 22h se apagan las luces de esta zona de la ciudad (base del tobogán de trineos). Es un poco molesto un cañón de luz móvil que viene del Santa’s Hotel Tunturi. Parece mentira que una de las principales atracciones de Saariselkä sean (además de los deportes de invierno) las auroras, y se permita esa desagradable contaminación lumínica. Nos parece una gran desconsideración por parte del hotel, que luego contactamos por email para hacérselo saber, aunque la promoción de sus fiestas y bailes parece importarles más.
Cuando las auroras bajan de intensidad, aprovechamos para entrar en calor ya sea en el vestíbulo de la iglesia (abierta 24h, como ya explicamos en el día 1) o en la misma recepción del Santa’s, aunque nos miren raro todos los que vienen al baile. Nuestro hotel en realidad no está lejos, pero la noche, el frío, los quinientos kilos de ropa que llevamos encima y la cámara con trípode invitan más a quedarse por la zona de avistamiento de auroras.
Es nuestra última noche y queremos aprovecharla al máximo, aunque el desagste de todas las noches hace un poco de mella. Nos sentimos afortunados, empezamos con dos malas noches pero luego hemos podido disfrutar cada día del principal objetivo del viaje. A las 23:30, sólo queda un tenue resplandor, la cámara revela un cielo tono verde, el adiós de la aurora boreal. Nos vamos satisfechos de la cama, mañana es el último día…

Alojamiento: Hotel Kieppi *****
Fecha: 29 de marzo de 2013

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