Nueva York – día 1: South Manhattan

El día anterior fue muy largo puesto que lo pasamos entre aviones y esperas en aeropuertos y al llegar a nuestro destino descubrimos que, además, mi maleta había decidido viajar por libre y hacer turismo en Puerto Rico, así que hubo que hacer acopio de fuerzas porque con el cansancio y el estado anímico resultante de todo ello nuestro primer día en Nueva York se presentaba intenso. Aun así conseguimos echarle humor al asunto y disfrutar de las primeras visitas, que, ¡oh, sorpresa!, no eran otras que la Estatua de la Libertad, Ellis Island y el sur de Manhattan.

Estatua de la Libertad y Ellis Island

IMG_0097Ésta es una de las visitas que primero vienen a la mente de cualquier persona que tenga pensado ir a Nueva York y, ya que no somos ninguna excepción, también a nosotras, así que nos aseguramos la entrada a través de su página oficial. La entrada incluye el ferry desde Battery Park y la visita a la estatua y a Ellis Island, además de la audioguía de cada una de las visitas (también en español). Aunque también se puede llegar a la terminal desde las paradas de metro de Bowling Green (línea 5 – verde-) o Whitehall St. (línea R -amarilla-), la estación más cercana es la de South Ferry (línea 1 -roja-). Importante si queréis llegar a esta última estación de la línea 1: tenéis que estar en uno de los cinco primeros vagones del tren; si no, no podréis bajar (lo avisan en el mismo metro por megafonía pero todos sabemos que éste es un invento del demonio que nadie entiende jamás y que sólo sirve para confundirnos y hacernos sospechar que hay algo que no estamos haciendo bien, ¿verdad?). Si estáis alojados en Nueva Jersey también podéis tomar allí el ferry en Liberty State Park, la página a la que os he enlazado al principio del párrafo os da la opción de escoger uno u otro puerto de salida.

Una vez lleguéis a la terminal tendréis que pasar un control de seguridad muy similar al de cualquier aeropuerto (no será el único momento durante vuestra estancia en la ciudad en el que tendréis que hacerlo) antes de subir al barco. Recomiendo ir a primera hora; aunque siempre os tocará esperar, después se forma mucha más cola y la cantidad de visitantes por metro cuadrado aumenta considerablemente (como en todas partes, vamos). Si decidís ir más tarde, tened en cuenta que si empezáis vuestra visita en uno de los últimos tours (14h o 15h) no tendréis tiempo de ver también Ellis Island.

Nuestra intención era subir a la corona ($28 para los adultos), sin embargo, aunque compramos las entradas con semanas de antelación, las únicas disponibles eran las que daban acceso al pedestal ($25, precio de adulto). Según la página oficial del monumento, a día de hoy, 12 de junio, los primeros billetes disponibles para subir hasta arriba del todo son los de septiembre, así que os recomiendo reservar los vuestros con mucha antelación.

La estatua, que celebró su 125º aniversario en 2011, tiene una altura total de casi 93 metros, incluyendo el pedestal. Fue un regalo de Francia a Estados Unidos en 1886 con motivo del centenario de su declaración de independencia y en señal de amistad entre los dos países. Encontraréis estos y otros datos de interés en su entrada en Wikipedia.

Ellis Island - Registry Room

Después de fotografiar la estatua desde todos los ángulos posibles tomamos el ferry hasta Ellis Island, parada obligatoria para todos los inmigrantes que llegaban a Estados Unidos a través del Atlántico antes de poder entrar en el país. La isla, igual que la Estatua de la Libertad, está gestionada por el Servicio Nacional de Parques, y en ambos lugares encontraréis agentes de parques nacionales dando explicaciones sobre los monumentos a los visitantes. En la foto superior podéis ver la sala de registro, de paso obligado para todas las personas que debían pasar por la isla antes de comenzar su nueva vida en América.

Ellis Island - dormitorio

La estancia en Ellis Island podía demorarse varios días durante los que los nuevos americanos pernoctaban en unas habitaciones habilitadas para ello en el piso superior, en las que dormían -más bien estrechos- en grupos. La foto de la izquierda muestra una parte de uno de estos dormitorios. Éste en particular podía albergar a doce personas, en literas de tres pisos, que descansaban sobre una lona como todo colchón. Tras la puerta que podéis ver junto a los lavamanos hay también un retrete. Estrecheces que soportaban, supongo, sin demasiadas quejas, tras un largo viaje por mar sin grandes lujos y ante un futuro americano que, en muchas ocasiones, no iba a ser tampoco mucho mejor.

El museo, además de una explicación sobre la historia de la isla desde sus inicios hasta la actualidad (incluyendo su recuperación de los destrozos provocados por el huracán Sandy) alberga una completa exposición sobre el período durante el que funcionó como estación de inmigración y sobre las personas que llegaron a ella en busca de una vida mejor y las circunstancias que las empujaron a hacerlo.

Distrito financiero y 9/11 Memorial

Finalizada nuestra visita a Ellis Island tomamos el ferry, que nos devolvió a Battery Park. Si queréis, antes de salir del parque podéis ver también Castle Clinton, un fuerte construido en el siglo XIX para proteger la ciudad de una invasión británica y al que se le ha dado multitud de usos a lo largo de sus días. Nosotras teníamos por delante un día intenso y preferimos buscar un sitio para comer y seguir con nuestra agenda. Antes de escoger restaurante pasamos ante el Charging Bull, la famosa estatua de un toro, obra de  Arturo Di Modica, situada en Bowling Green, en pleno distrito financiero. Fue completamente imposible hacerle una foto decente ya que estaba sepultada bajo una multitud de turistas fotografiándose con ella (ya fuera posando junto a su cabeza o tocando las partes más íntimas del pobre bicho -original que es el ser humano-), así que, tras un par de intentos, entramos en un deli para hacer pasar el hambre.

Día 2 -Wall StreetYa con la barriga llena nos dirigimos a Wall Street, donde se encuentra «la Bolsa» por excelencia (en la foto de la arriba). Lo cierto es que, pese a que esperaba encontrar en la famosa calle varios carriles atestados de coches, en un tráfico horroroso (a saber por qué), como podéis ver no sólo no había conductores desesperados atrapados en un frenesí de cláxones como consecuencia del caos circulatorio sino que, por no haber, no había ni coches (también diré que no sé si es siempre así o si la calle estaba cortada por alguna razón).

memorial y freedom tower

Hicimos una breve parada antes de llegar al lugar donde antes se alzaban las Torres Gemelas en la Iglesia de la Trinidad (Trinity Church) y continuamos nuestro itinerario.

Desde mucho antes de llegar al 9/11 Memorial podréis ver la Torre de la Libertad (Freedom Tower -no confundir con la Liberty Tower, situada muy cerca de allí pero que no tiene nada que ver con ésta-), que, con 541 metros, desbanca al Empire State -381 metros de altura- como rascacielos más alto de Nueva York y se convierte en la séptima estructura más alta del mundo.

Cifras y datos curiosos sobre este edificio: la altura en pies de la torre es de 1.776, año en que los Estados Unidos obtuvieron su independencia y, relacionado también con la altura del punto más destacado del nuevo skyline de la ciudad, la altura de la azotea de éste se encuentra a 417 metros de altitud, coincidiendo con la altura exacta de las Torres Gemelas.

Junto a ellas se encuentra el 9/11 Memorial, compuesto por un museo y dos enormes fuentes situadas en el lugar que antes ocupaban las Torres Gemelas. Bordea cada una de ellas un marco metálico en el que están grabados los nombres de las víctimas. Aún siguen viéndose muestras de cariño hacia ellas y, la verdad, impresiona bastante pensar en lo que pasó allí hace trece años. Todas las versiones del 11S tienen una cosa en común: miles de inocentes perdieron la vida aquel día de una manera espantosa; lamentablemente, esto es innegable.

Chinatown y Little Italy

Con un calor horroroso, y perdida ya la cuenta de la cantidad de refrescos que habíamos tomado a aquella hora del día, nos dirigimos a dos de los barrios más pintorescos de la ciudad y una de las mayores decepciones del viaje: Chinatown.

Día 2 - Chinatotwn

Chinatown, estamos de acuerdo, es de paso obligado si visitas Nueva York. Si vuestras expectativas son como las mías (no sabría deciros exactamente qué esperaba encontrar allí pero, en cualquier caso, no lo que realmente encontré) seguramente os pase lo que a mí: os llevaréis un chasco. La intención era callejear un rato por el barrio, sin profundizar más en él, y eso fue lo que hicimos. Francamente, dejando a un lado lo exótico del barrio, sus letreros en chino y alguna construcción de influencia oriental, la impresión que me causó fue la de un barrio sucio y descuidado, plagado de tiendas de souvenirs sin ningún tipo de encanto. Mirando la foto de arriba os puede parecer que exagero mis palabras, puesto que los edificios parecen cuidados y realmente conservan esa gracia de las fachadas atravesadas por las escaleras de incendios. Quizás la decepción pesara más a la hora de valorar este vecindario que una visión objetiva del mismo, no lo sé, así que visitadlo sin ideas preconcebidas, juzgad por vosotros mismos y contadnos luego si habéis ido más allá del simple paseo por sus calles, qué habéis encontrado allí y qué os ha parecido.

DSC_4273

Callejeando por Chinatown llegas, sin darte cuenta, a Little Italy, el barrio italiano por excelencia, que va siendo devorado poco a poco por la expansión de sus vecinos chinos. De hecho, ya pueden verse las tiendas de soouvenirs del barrio contiguo comenzando a adentrarse en las calles de este vecindario. Si Chinatown es un barrio turístico por lo exótico, Little Italy también lo es, pero más por lo agradable de sus calles, restaurantes y cafés, que invitan a sentarse a tomar algo, comer un helado o cenar.

No volvimos muy tarde al hotel, puesto que queríamos ir a cenar a The Corner Bistro, en el West Village (ya podríamos haber ido el día que visitamos los Villages en vez de éste) y teníamos que ducharnos y cambiarnos. El sitio en sí no es más que un bar normal y corriente, con platos de papel, pero habíamos leído que hacía unas de las mejores hamburguesas de Nueva York, así que allá fuimos. No sé si serán las mejores o no pero sí os puedo decir que estaban muy buenas y quedamos muy satisfechas, más cuando los precios son bastante razonables.

Día 1 - lunes 2 (4,6km)

 

Fecha: 2 de junio de 2014
Lugares visitados: Estatua de la Libertad, Ellis Island, Battery Park, Financial District, Trinity Church, World Trade Center, Chinatown y Little Italy
Distancia recorrida: 4,6 km.
Alojamiento: Hotel Hudson *****

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2 comentarios en “Nueva York – día 1: South Manhattan

  1. Al ver la llama de la Estatua me ha venido a la cabeza la réplica a tamaño natural que hay en París que yo desconocía, regalo del periódico International Herald Tribune, que también conmemora la amistad franco-americana. Está en el Pont de l’Alma, que se ha convertido en un lugar espontáneo de homenaje a Diana de Gales, que murió en las cercanías del lugar.

    ¿Os pasó como el resto de mortales que os imaginabais a la Estatua más grande de lo que realmente es?

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