Islandia (verano) – Día 2: cráter Kerið y el Círculo de Oro (Geysir, Þingvellir, Gullfoss)

El plan de hoy es visitar los 3 sitios emblemáticos que conforman el llamado Círculo de Oro, a pocos kilómetros de Rykjavik: Geysir (géiseres), el Parque Nacional de Þingvellir (Patrimonio de la Humanidad, donde se separan las placas tectónicas Americana y Europea) y Gullfoss (catarata a doble altura).

Una vez en carretera, de camino nos encontramos con una sorpresa inesperada: el cráter Kerið. Previo pago simbólico de una entrada a precio reducido, para ayudar a mantener el territorio, nos encontramos con un cráter de tierras rojas inundado por preciosas aguas turquesas y salpicado de vegetación. Llueve un poquito, pero la belleza del lugar es incomparable, y como es pequeño, nos da tiempo a rodearlo entero para verlo de todos los ángulos y bajar hasta sus aguas. El cráter se formó hace 6.500 años y forma parte de un conjunto de cráteres llamado Tjarnarhólar. Mide unos 270 metros de largo, 170 m de ancho y 55 m de profundidad. La profundidad del agua (de origen subterráneo) varía entre 7 y 14 metros. Su opacidad y color se deben a los minerales del suelo.

kerid

El cráter Kerið

Seguimos nuestro camino y llegamos a Geysir, donde el vapor que emerge del suelo ya nos da pistas de la temperatura del agua subterránea: de 80º a 100º. El olor sulfuroso ocupa el ambiente, las rocas y tierras por donde pasa el agua hirviendo cogen formas y colores increíbles, ya tras pasar algunas pequeñas calderas borboteantes de agua, llegamos a Strokkur, el géiser actualmente activo. Aunque Geysir sea el géiser que da nombre al lugar (y a la palábra géiser, todo sea dicho) y el más antiguamente conocido, lleva varios años inactivo, en parte, debido a los objetos y monedas que lanzaba la gente en su interior. A pesar de ello, cuando erupciona, puede llegar a superar los 80 metros de altura. En el 2000 se registró una altura de 122 metros, un espectáculo, sin duda.

Así pues nos quedamos un rato observando las erupciones de Strokkur, que cada 4-8 minutos eleva las aguas hasta unos 20 metros de altura. Es impresionante estar vigilando como se remueven las aguas, el ruido antes de su salto y como se van hacia abajo como si fueran a desaparecer para emerger con violencia y mojar los turistas que no han tenido en cuenta la dirección del viento.

El géiser Strokkur

El géiser Strokkur

Damos una vuelta para terminar de ver el resto de calderas de aguas azules, constatando que la estupidez humana no tiene límites ya que están llenas de monedas. El terreno es fangoso debido a las lluvias así que también por falta de tiempo, renunciamos subir a la colina que debe proporcionar una vista aérea del lugar.geysir

Comemos nuestros bocadillos en la mesa del camping de al lado (¡burlando la ley!)y luego vamos a reponer fuerzas con un café y una visita a la zona de tiendas y restaurante, totalmente orientada a turistas como nosotros. Souvenirs bonitos y de calidad y (obviamente) caros.

Seguimos nuestro camino hasta la cercana Gullfoss: una imponente cascada con doble salto (de 11 y 21 metros), una de las visitas sin duda obligadas si vais a Islandia junto con Geysir. El caudal (140 m3 en verano), el ruido y la espuma y spray que forma es impresionante, sin olvidar las paredes volcánicas por las que sigue fluyendo el río Hvítá. Gullfoss la podemos ver nada más llegar al párking, así como bajar y acercarnos a ella (siempre extremando precauciones).

Gullfoss, sin duda, la foto no hace justicia a la espectacularidad del lugar

Por la tarde seguimos la ruta hacia el Parque Nacional de Þingvellir, Patrimonio Mundial de la Humanidad. Todo el parque en sí daría para días y días de excursiones, pero el tiempo apremia, tanto el meteorológico (la llovizna que no nos abandona), como el cronológico (hay que montar la tienda antes que anochezca), así que visitamos la zona más típica del lugar, a cuatro pasos de un parking: donde ve la separación de las placas tectónicas Europea y Americana, por donde discurre el río Oxar y se encuentra la cascada de Öxarárfoss (a estas alturas del viaje ya habréis deducido que Foss significa cascada). Þingvellir pues está lleno de fallas y los terremotos son frecuentes debido a la deriva continental. Una pena no disponer de más tiempo, pues tiene un encanto especial que parece sacado de un cuento de hadas.

Rió Oxar justo después de caer por la cascada

Rió Oxar justo después de caer por la cascada, a cada lado, una placa tectóncia distinta

Terminado nuestro día, nos dirigimos al camping de Akranes, también con los servicios básicos: lavadora que aún no necesitamos, duchas y lavabos y un porche donde nos hacemos la cena. Nadie nos cobrará tampoco la tasa turística. Está cerca del mar, así que intentamos plantar tiendas usando el coche y una pequeña elevación de paravientos. Aunque sea islandia, por la noche refresca, así que nos abrigamos a tope para meternos en el saco y a la mañana siguiente nos veremos recompensados tomando café viendo la orilla de la playa…

akranes

Despertarse junto a esto, no tiene precio

Así fue nuestro día, 3 horas de coche en total y 216 kms:

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