PN de Ordesa día 3: Miradores de Revilla (Quebrantahuesos) y Aínsa

Salimos rumbo a Revilla para hacer la ruta guiada por los Miradores de Revilla. En julio y agosto la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos ofrece una visita guiada por el sendero que lleva a los miradores, por 10 euros. Es un camino muy fácil de 2,5 kms (en nuestro grupo había un niño de 4 años ) y ofrece unas impresionantes vistas a las montañas que frecuentan las rapaces carroñeras. A pesar de que facilitan prismáticos, es recomendable llevar los propios para una mayor libertad. Es un camino que se puede hacer también por libre y lleva al mejor sitio de Europa para ver al quebrantahuesos. Para llegar hasta allí la carretera es una pista forestal asfaltada que se conserva bastante bien, por peores carreteras hemos transitado… eso sí, no deja de tener sus curvas y estrecheces y hay que extremar la precaución. Lo bueno es que a esas horas apenas te cruzas con nadie en sentido contrario.

Durante nuestra visita observamos incontables buitres leonados, un alimoche y aunque iba sin esperanzas, tres o cuatro veces aparecieron los quebrantahuesos. Aunque un poco lejos, pudimos distinguir con los prismáticos perfectamente su característica silueta.

Después nos llevaron a la estación biológica en Revilla, donde vimos un pequeño vídeo sobre el proyecto de reintroducción en los Picos de Europa de esta ave en peligro. También pudimos ver y tocar el señuelo que utilizan para alimentar a los pollos nacidos en cautividad: una marioneta en forma de quebrantahuesos que evita el contacto de los pollos con los humanos, algo imprescindible para su futuro  desarrollo como animal salvaje. La visita duró unas cuatro horas, pero no se hace para nada pesada.

Las vistas del valle de Puértolas tampoco están mal…

En Revilla también hay una microrreserva y sendero interpretado de la mariposa hormiguera de lunares, también en peligro. Pero el calor, tiempo y hambre apretaban, así que no quedaban ganas de hacer la visita. Teníamos pensado comer en Aínsa, pero a medio camino se encuentra el hotel restaurante Lamiana: visita obligada. Por 16,50 € un menú riquísimo, eso sí, sí sois vegetarianos os podéis olvidar ya que todos los segundos platos son carne.

También fue un acierto quedarse porque desde su jardín pudimos observar un  gran espectáculo: decenas de buitres, entre ellos algún quebrantahuesos y un alimoche sobrevolando el terreno durante largo rato. Dado que aprovechan las corrientes de aire caliente ascendente, hacia el mediodía que hace más calor es más recomendable la observación. Vimos más ejemplares y más cerca en ese momento que durante la visita.

Quebrantahuesos

De camino a Ainsa nos desviamos en Puyarruego, donde el río forma unas pozas donde bañarse. A pesar de que estábamos acalorados, aquello parecía el Benidorm de Ordesa, así que desistimos del baño debido a la cantidad de gente que había.

Pasamos la tarde en Aínsa, pero hacía tanto calor que nos tuvimos que meter en el primer bar que encontramos del casco antiguo para recuperarnos. Una vez hidratados callejeamos por este pueblo medieval, bonito y bien conservado. La visita vale la pena pero se ve rápido. Se puede subir a las murallas del castillo gratuitamente para ver una panorámica del pueblo y el río Cinca.

L’Aínsa

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